Que se haga la luz!

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Después de reflexionar acerca de los beneficios y la importancia de adentrarnos en el mundo digital para actualizar y expandir nuestro negocio, frenamos para pensar y planificar, ya que la estrategia que aplicaremos será solo la punta del iceberg, que tendrá como base un proceso de sólida investigación e introspección. La reflexión es una actividad que puede complementarse para potenciar y mejorar la práctica proyectual.

Pero… ¿por dónde empezar?…Primero en principal, no hay una sola forma de abordar un producto o servicio, y eso es lo emocionante de esta etapa, existen variantes que pueden definir por completo la identidad de nuestro proyecto, pero lo ideal es comenzar definiendo el mensaje que se desea trasmitir, ya que solo así iniciaremos un camino prometedor para el desarrollo de una propuesta. Por otro lado, ese mensaje debe ser dirigido a un público específico, por ende, delimitaremos a nuestro “usuario estrella” (a quien irá dirigida toda nuestra campaña) es decir, un cliente potencial. Una cosa es hacer una venta y otra muy distinta es ganar un cliente con una conexión o vinculo genuino. Para esto detallamos una serie de usuarios “ideales” que obtendremos a través de sistemas de recopilación de datos como encuestas y entrevistas, dando finalmente con datos específicos como: género, edad, nivel educativo, ubicación geográfica, horario laboral, etc, hasta “datos de color” (pero no menos importantes) como: gustos, intereses, pasiones, sueños, actitudes, actividades de tiempo libre, etc. Cuanto más iluminemos nuestra investigación, más eficaz será la estrategia.

El discurso que adoptamos para referirnos a nuestro usuario es clave, ya que por ejemplo, no es lo mismo vender dispositivos móviles para personas correspondientes a la generación x (Inmigrantes digitales) con un lenguaje que opte por el uso de términos tecnicistas/formales que a una generación de millennials (nativos digitales) con un discurso adaptado a sus expresiones juveniles más recurrentes, ambos a su vez con experiencias de navegabilidad divergentes.

Definir objetivos desde una perspectiva smart (a corto plazo y medibles) permitirá analizar resultados de manera más eficiente y realista, es decir, si me propongo captar la mayor cantidad de clientes en redes sociales en la primer quincena del mes de mayo, accedemos a una metodología de trabajo que nos abre las puertas para que en un lapso relativamente corto podamos analizar si mi plan de trabajo y ejecución resultaron positivos en correspondencia con mi objetivo principal, de esta manera también, evitamos frustrarnos en el largo camino del desarrollo estratégico.

Un ítem importante en la etapa de investigación es el análisis de la competencia directa (marca que ofrece el mismo producto/servicio) y competencia indirecta (una marca que no ofrece lo mismo con exactitud pero cubre necesidades similares), esto es muy valioso para poder chequear y aprender acerca de sus puntos de dolor y fortalezas para potenciar o enriquecer nuestro proyecto.

Estar atentos a nuestro entorno nos da pie para analizar su impacto y así decidir si sigo por la misma línea y respeto las claves de mi rubro (paleta cromática, tipografías, discurso, etc) o si propongo algo totalmente diferente con la iniciativa de innovar en el mercado (con los riesgos que ello implica).

Finalmente, creemos que prescindir de cualquier proceso teórico durante la etapa previa a la ideación no es una opción, ya que investigar, por sí mismo, es un factor para obtener resultados beneficiosos sobre los conceptos que queremos comunicar visualmente. A medida que aumenta nuestra curiosidad, internalizamos y elevamos el nivel de comprensión sobre nuestro proyecto, emprendiendo así el camino hacia la innovación.

Safari – Diseño Creativo.